Valencia

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Los primeros asentamientos humanos aparecieron al este del Desierto Negro al principio del último milenio. Eran llamados los hijos del desierto y nadie sabe de donde procedían.

Las antiguas leyendas hablan de su salvación y de su hogar ancestral: Selenaera, un continente mítico al oeste del desierto. Tuvieron que escapar de allí debido al Gran Fuego que mató a la mayoría de la raza. Solo un grupo pequeño sobrevivió, convirtiéndose en los ancestros de los Hijos del Desierto.

 

El Gran Fuego que les forzó a huir sólo dejó un camino, a través del gran desierto por el que vagaron cerca de trescientos años. Fue un difícil reto para la humanidad y cuando finalmente hallaron un buen lugar para vivir, la mayor parte de su saber se había perdido.

El lugar que encontraron se hallaba entre dos grandes ríos y decidieron asentarse. Fundaron la gran ciudad de Valencia al cabo de poco tiempo, una de las ciudades mayores del este del Gran Continente.

Separada del resto de reinos por el gran desierto pero con dos grandes ríos, contaba con un territorio ideal para el cultivo. Los nuevos colonos construyeron un sistema de irrigación que lo convirtió en un territorio próspero para la agricultura.

La artesanía, la ciencia, la literatura y todas las artes empezaron a progresar al poco de empezar a crecer la ciudad. El primer alfabeto jeroglífico y su escritura fue creada en Valencia. Esta escritura se convirtió en el sistema base para todos los habitantes del Gran Continente.

 

 

También crearon el primer calendari, un mapa celestial y grandes avances en la alquimia. Descubrieron la forma de procesar los cristales negros del desierto y los alquimistas desarrollaron una gema especial que les permitía tomar energía del éter.